DESOLADAS CANCIONES ANACRÓNICAS VOL. 1
Pero lo que lo impactaba no eran las cutres imágenes, si no el rostro y la voz del sujeto que veía en el monitor, era él mismo, cantando.
El video tenía 500 mil vistas, de pronto José Eduardo sintió un mareo. Leyó algunos comentarios, todas críticas buenas.
Buscó el nombre del cantante en google: el Crononauta. Con apenas un disco grabado titulado Desoladas canciones anacrónicas vol. 1, este cantautor argentino había alcanzado los cuernos de la luna, premios, conciertos, entrevistas.
Otro mareo, no podía creer lo que leía ¿porque nunca había oído hablar sobre el? Según la biografía que encontró en la wikipedía había comenzado su carrera en marzo de 2020, al comienzo de la pandemia, pero no tenía sentido, aquí decía que la presentación de su disco había sido el 6 de agosto de 2020 en el estadio Monumental de Argentina donde (y cito) "se congregaron más de 60 mil almas que coreaban a unísono los temas del que muchos ya consideran la figura más importante de la música argentina desde Cerati".
Volvió a revisar la liga que le había llegado por correo, el nombre del remitente era astorpiazzolla1992@gmail.com.
Jose Eduardo había tenido ese tonto sueño (bueno, en su adolescencia le pareció tonto) de querer ser músico, había pensado en todo, en cómo serían los conciertos, los looks que usaría en sus videos, pensó que para su primer disco sería buena idea usar una temática de viajes en el tiempo, esto sería una excusa que le permitiría hacer saltos temporales entre géneros, tocaría canciones disco, glam metal, grunge, de todo, el sería un viajero musical en el tiempo, un crononauta.
Desechó ese sueño cuando entró a la universidad para estudiar la carrera de psicología, nunca volvió a pensar en ello hasta ahora que se veía a sí mismo a través de youtube, pero no, no podía ser el.
Pensó en marcarle a Ramira, su novia, pero también pensó que ella lo tacharía de loco. Tenían menos de 2 meses de estar saliendo, ya suficientemente raras eran las pláticas de José Eduardo donde le hablaba a Ramira de psicomagia, metagenealogía y eneagramas de la personalidad.
No sabía a quién más recurrir, al final perdió el miedo y le marcó, estaba al borde del llanto, no sabía cómo explicarle, le pidió que abriera el link que acababa de enviarle.
Ramira no entendía la agitación de José Eduardo pero hizo caso y abrió el link el cual la dirigió a una página de youtube, el título decía: El crononauta - Balada triste de sintetizador.
La música provocaba una reminiscencia a aquellos grupos setenteros latinoamericanos que tocaban baladas y su sonido se caracterizaba por el uso de órganos eléctricos.
La letra hablaba de un hombre que un día descubría que el no era el mismo, que había estado viviendo una mentira, un día se daba cuenta de la verdad, habría los ojos al fin y quedaba ciego. El autor nunca decía cual era esta verdad.
José Eduardo se sintió confundido ¿perdón quien habla? Al otro lado de la línea una voz femenina aún más confundida respondía: disculpe, creo que me equivoqué de número, no, bueno, no recuerdo haber marcado, lo siento. Ramira colgó la llamada y siguió escuchando la lista de reproducción del crononauta, le parecía curioso que la tercer canción del disco llevara por título su nombre, a veces soñaba que tenía un novio que le dedicaba el tema, dejó de soñar despierta y siguió trabajando en su tesis.
Por otro lado José Eduardo apagó el wifi de su teléfono y siguió escribiendo la letra de la canción en la que había estado trabajando, aún no tenía título pero trataba sobre un chico que en su adolescencia había tenido que hacer una elección entre ser músico o psicólogo, la letra hablaba de como esa decisión había quebrado el continuo espacio-tiempo provocando la creación de un universo tangente.
Luego de un rato de meditar le pareció una bobería y pensó: creo que para mi próximo disco debo hacer algo completamente diferente, algo como, no se, corridos progresivos, si, eso haré ¿que podría salir mal?
*Este es el primer cuento que escribí en esta rara etapa de mi vida en la que me encontré con un grupo de amigos que tuvo la grandiosa idea de juntarse para crear un tipo de club de creación literaria.
Este cuento está dedicado e inspirado en un gran amigo músico llamado El Zombienauta.
A él le debo también la idea para el título de este blog.
Gracias José.



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